José Antonio Monago, abortista y demagogo, repetirá como candidato del PP a la presidencia de la Junta de Extremadura.

Debido a la vorágine en la que estamos inmersos, el torbellino de Cataluña, los preparativos de la Navidad, el final del primer trimestre en los centros de estudio; y tantas cuestiones más que corresponden a estas fechas de finales del año, es muy posible que a muchos les haya pasado desapercibido que los mandamases nacionales del PP han vuelto a dar su conformidad a que José Antonio Monago sea el cabeza de cartel en las próximas elecciones regionales.

La proclamación de su candidatura se llevó a cabo hace escasamente una semana en un acto realizado en Cáceres capital, en el que estuvo presente el presidente nacional del PP, Pablo Casado.

En el mismo acto se proclamó, también, como candidato a Francisco Javier Fragoso, para la alcaldía de Badajoz.

De veras que, o Pablo Casado es un cínico, un hipócrita, o está absolutamente desinformado de lo que se cuece por la taifa del suroeste, y en las principales ciudades, en las que el PP tiene representación. Es realmente increíble que Pablo Casado haya calificado de Monago y Fragoso, por poner un ejemplo, de gente “preparada, con experiencia que conseguirá que Extremadura vuelva a brillar”.

Al parecer, Pablo Casado lo ignora todo de Extremadura. Para empezar, no debe de haberse enterado de que José Antonio Monago presidió el gobierno de Extremadura durante cuatro años, con el apoyo de Izquierda Unida, y aparte de recordársele por sus frecuentes viajes a Canarias para visitar a su amante, se le recordará siempre por haber cambiado el nombre de “Junta de Extremadura” por el de “Gobierno de Extremadura”, o intentar ser más feminista que las y los feministas, colgar la bandera arco iris en el edificio de la presidencia de la Junta de Extremadura, e intentar ser más socialista que los socialistas…

Por supuesto, como los extremeños que generalmente votan al partido socialista, no son tontos, y no les gustan los plagios, pues, en las siguientes elecciones volvieron a votar al PSOE, encabezado por Guillermo Fernández Vara, como era de esperar.

Al parecer, tanto Casado, como Monago, ya se han olvidado de que hasta hace unos meses, y casi una década, el Gobierno de España estaba presidido por un tal Mariano Rajoy, por más señas, presidente del PP y que por entonces, cuando el partido gozaba de mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, y en la mayoría de las instituciones, pudieron y no quisieron, hacer lo que ahora vuelven a prometer a los extremeños: mejorar la enseñanza en Extremadura, fomentar la creación de empleo, la creación de riqueza, atraer a inversores de fuera de Extremadura, mejorar la red de ferrocarriles de Extremadura, comenzando por electrificarla (al parecer, Monago y Casado ignoran que Extremadura es la única región de España en la que, los pocos trenes existentes funcionan con gasóleo)… y un largo etc. y, para recochineo nos hablan –ahora que saben que no van a tocar poder- de traer el AVE a Extremadura, o de defender la caza y la pesca, o la tauromaquia… Me voy a permitir ser grosero: ¡Mandan cojones!

Lo mismo se puede decir de ellos cuando le recuerdan a Fernández Vara, cuestiones tales como las largas listas de espera en la sanidad pública extremeña, o el fracaso escolar, o el abandono temprano de los estudios por parte de los jóvenes extremeños, o el envejecimiento galopante de la población de Extremadura, o el ínfimo número de nacimientos, etc. etc.

Y si hablamos de “la defensa del campo extremeño”, o de su posición supuestamente en defensa de los productores de cava en Almendralejo y la comarca de la Tierra de Barros, eso ya es el colmo de los colmos…

Debe ser que padecen de desmemoria selectiva.

Tampoco está de más recordar que, el que fue asesor de Monago cuando ejerció de presidente de Extremadura, fue un tal Iván Redondo, actual ideólogo de Pedro Sánchez, un hombre aparentemente “sin ideas” pero que es capaz de manejarlas todas…

¿Monago candidato del PP a la Junta de Extremadura? ¿Quo vadis, Pablo?

Pero, Pablo Casado, (me voy a tomar la libertad de tutearte), ¿Tú de qué vas y, sobre todo, ¿hacia dónde vas? Monago es un progre de derechas, es decir, un demagogo, partidario de la ideología de “género” que, podía estar perfectamente en Podemos, con sus famosos neo-impuestos a la banca y demás chorradas. Monago es un populista y abortista que actuaba según las directrices de Iván Redondo, actual ideólogo de Pedro Sánchez.

Pablo Casado, desde que se hizo con las riendas del PP, primero se hizo acompañar de Maroto (destacado representante del homosexualismo) y de Montserrat (femiestalinista degenerada, tal cual demostró al frente del Ministerio de Sanidad e “igual da”), ambos claramente contrarios a todo lo que huela cristianismo… Ahora apoya a lo más corrupto del PP de Extremadura.

Existen algo más que indicios de que Monago y Fragoso son sospechosos de financiación ilegal del PP, mediante accidentes de tráfico simulados, contra el mobiliario urbano en el municipio de Badajoz, tal como ya denunció la Tribuna de Cartagena, miembro del grupo la Tribuna de España, junto con la Tribuna de Extremadura… ¿Estos son, Pablo Casado, los hombres preparados, con experiencia, para que Extremadura vuelva a brillar?

Al parecer, Pablo Casado se ha olvidado de que el partido de Albert Rivera le está quitando votos, y de la existencia de un nuevo partido que ya conseguido representación en el parlamento de Andalucía… si la gente puede votar a Vox y a C’s, ¿Para qué van a votar al PP?

El presidente nacional del PP ha dicho que opta por la ley abortista de 1985. Pues para eso, no hacía falta quitar de en medio a Rajoy, para eso ya están Albert Rivera y Pedro Sánchez.

Lo de Monago y Fragoso no hay por dónde cogerlo. Si de verdad Pablo Casado pretende regenerar el PP y recuperar a quienes años atrás le dieron su confianza, a quienes se han sentido profundamente decepcionados, por observar que Mariano Rajoy y compañía abandonaban la defensa de todo lo que los españoles de bien consideran cuestiones irrenunciables, debería convocar 17 congresos regionales a marchas forzadas y renovar de cabo a rabo el PP.  Si Pablo Casado no lo hace, acabará dándose un tremendo batacazo, si sigue en el camino de ser más progre que los progres, está cavando su propia tumba, suicidándose políticamente…

Tiempo al tiempo.


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