Impuestos de sucesiones y demás impuestos confiscatorios: De contribuyente a esclavo hay un pasito muy corto

Para que la gente integre en sus esquemas de pensamiento –y de acción- que pagar impuestos es un deber, aunque no exista un motivo que lo justifique, se necesita implantar la mentalidad de súbdito y además, emplear la violencia legalizada mediante leyes perversas que obliguen a financiar ese sistema.

Como se anticipa en el título, de contribuyente a esclavo hay un pasito muy corto; lo primero que se necesita es normalizar la esclavitud de tal forma que no se le identifique como tal, sino como un daño soportable, un coste necesario, un mal menor imprescindible para vivir en sociedad. Para empezar, un esclavo, en el contexto político-social, según el Diccionario de la Real Academia Española, es alguien que no posee libertad,por estar bajo el dominio de otra; un esclavo es la persona que no puede actuar como mejor considera, porque se está sometido a la opresión física de otro,llámese amo, dueño, pandilla de delincuentes, o gobierno; o sea, no puede elegir, ni mover su voluntad y menos conseguir algún objetivo y hacerse responsable de los resultados de sus actos. El esclavo carece del derecho a lavida, del derecho a la libertad y del derecho a la propiedad.

Para mentalizar a los ciudadanos de que esa forma de convivencia es el mejor de los mundos posibles,los políticos se han apropiado de la educación, privando a las familias del derecho a educar: el sistema de enseñanza, mal llamado educativo, adormece las mentes, y enseña a los alumnos a obedecer en lugar de pensar y, lo que es más importante: les inculca que no es necesario cuestionar nada. El sistema público de enseñanza inculca una mentalidad servil, de incapacidad para enfrentarse y afrontar los problemas cotidianos, la vida, una mentalidad  en la que el gobierno y los políticos son quienes saben qué es lo mejor para nosotros, por lo que es necesario aprobar leyes que les permitan entrometerse en nuestras vidas, colarse en nuestras casas, meterse en cocinas e, inclusive, en nuestras camas, para regular nuestro comportamiento.

Para edulcorar y suavizar la esclavitud, los políticos conceden ciertas libertades que realmente son permisos (que tal cual los dan, los pueden quitar).

En naciones como España, un ciudadano es un esclavo “moderno” que, trabaja para los políticos y el gobierno, y no para su beneficio. Del resultado de su trabajo sólo recibe una parte y la otra está obligado a entregársela a los políticos y al gobierno. Los españoles, como media, trabajan la mitad del año, para pagar al gobierno y a los políticos.

Y, como a los parásitos,caciques y oligarcas que viven de nuestros impuestos, no les parece suficiente que quienes trabajan lo hagan para ellos más de la mitad del año; para mantenerla inmensa burocracia que han creado durante los últimos cuarenta años (el monstruo del estado del autonomías con sus 17 extremidades), como su sistemático latrocinio no les parece suficiente, pues también disponen de los maravillosos inventos llamados impuestos de “sucesiones”, “donaciones”, “plusvalías” y otros tributos confiscatorios.

Aunque algunos piensen quees cambiar de asunto, pienso que es imprescindible señalar dado que, la mayoría de la gente vive en zonas urbanas y en comunidades de propietarios y vecinos; cualquier municipio, habría de ser considerado como una “macro-comunidad de propietarios y de vecinos”, en el cual el equipo de gobierno, presidido por el Señor Alcalde debe hacer las veces de “Administrador de fincas” con la colaboración del resto de concejales, que obviamente han de ser quienes formen junto con el alcalde el equipo directivo.

Los propietarios de viviendas en España, en régimen de propiedad horizontal tienen la obligación de contribuir al mantenimiento de los servicios o elementos comunes en la proporción que establecen las escrituras de sus casas que, fija el porcentaje de participación de la vivienda en las cargas de la comunidad.

Las personas que viven en una ciudad, también están obligadas a contribuir al mantenimiento de los servicios y elementos comunes del municipio, en proporción a lo que establecen los gobernantes de forma generalmente arbitraria.

Tal como ocurre en algunas comunidades de vecinos, también hay municipios, en los que los vecinos pagan cuotas altísimas, porque se elaboran presupuestos que suelen estar inflados y los gestores de sus dineros son unos despilfarradores y manirrotos.

Las comunidades de vecinos habitualmente están administradas por un profesional que, cobra sus honorarios y presta un servicio a todos los propietarios, y a todos ellos debe de rendir cuentas, pues son quienes lo eligen. En los municipios, “los administradores de fincas” cobran unos honorarios que, al parecer de muchos no hacen méritos suficientes para ganárselos, no suelen estar al servicio de quienes los eligen,y además no tiene la sana costumbre de rendir cuentas.

Lo mismo podemos afirmar de los diversos gobiernos, sean regionales o nacionales, al fin y al cabo, los presidentes de los gobiernos, son simples “administradores” de esa gran comunidad de vecinos y propietarios que es España, o las diversas regiones que la componen.

Las diversas formas–posibles- de gobierno fueron ya expuestas por Aristóteles (384-322 a.C.) en sus ocho libros acerca de la “Política”, hasta tal punto que sus reflexiones han sido repetidas durante siglos sin apenas variaciones. Aristóteles hace hincapié en que los gobiernos deben tener como objetivo el interés general, el bien común, y advierte de que los que tienen como objetivo intereses particulares, o de una minoría por mayoritaria que sea, no son formas de gobierno correctas, admisibles moralmente, ni en ningún sentido.

Siguiendo a Aristóteles,se puede afirmar que España sufre un régimen político de partido único multimarca (PP, PSOE, CIUDADANOS,PODEMOS), al que acaba de sumarse VOX, cuyo ideario es el “consenso socialdemócrata”,en el que los partidos políticos, que coinciden en casi todo y apenas discrepan en nada, hacen como que son contrincantes a la manera de un espectáculo de“Pressing Catch”, y periódicamente se alternan en el poder dependiendo de la cantidad de ruido que sean capaces de hacer, ellos y sus seguidores, para crear entre otras cosas, alarma social.

Los partidos del consenso socialdemócrata repiten una y otra vez que ellos son los mejores gestores y recaudadores de impuestos, y que ellos –solo ellos- tienen voluntad de acabar con la corrupción, con el fraude fiscal,… y un largo etc. y que “los otros” son igualmente de manirrotos, despilfarradores y corruptos.

Todos ellos coinciden en que hay que perseguir y castigar a los ciudadanos que producen bienes y servicios (y a sus descendientes), castigar a quienes son capaces de producir bienes y servicios, con múltiples privaciones. Todos ellos coinciden en que hay que expropiar, expoliar a quienes consiguen ahorrar, a quienes consiguen legítimamente adquirir una vivienda o cualquier tipo de propiedad… Todos ellos nos dicen que lo hacen por nuestro bien, por el bien común.

En España cada día es mayor el número de personas que renuncia a lo que sus familiares más próximos les han dejado en herencia, por la sencilla razón de que tomar posesión de aquello que sus padres consiguieron con múltiples sacrificios, esfuerzos,energías, dedicación al trabajo y a sus familias, les resulta costosísimo, pues si lo hacen están obligadas a pagar enormes cantidades de dinero en concepto de“impuestos de sucesiones”.

Los diversos gobiernos practican un verdadero expolio con los españoles, pues les expropian –al obligarles a pagar el impuesto de sucesiones- cuando muere un padre de familia, lo vuelven a hacer cuando muere la madre de familia y nuevamente cuando muere uno de los cónyuges… y así una vez tras otra hasta el infinito. Un verdadero robo, sin duda.

Ha llegado el momento en  que heredar no es una suerte, no es un golpe de fortuna para quienes habitamos en España, y más en algunas regiones como Extremadura, en la que sufrimos una de las presiones fiscales más altas de España.

Ni que decir tiene que, en esto de la fiscalidad en España se incumple sistemáticamente aquello que la Constitución Española afirma de que “todos los españoles somos iguales ante la ley”, sin olvidar por supuesto, la situación de especial privilegio, de trato de favor que reciben los vascos y navarros en cuanto a tributación.

En lo que respecta a donaciones, el asunto es el colmo del absurdo, aparte de ser profundamente inmoral, pues mientras que hacer donaciones a los partidos políticos,sindicatos y “oenegés” (que mejor habría que llamar “osigés”) le permite al donante desgravárselo en la declaración de la renta, si uno hace una donación aun familiar, hay que pagar impuestos, o renunciar a la donación, lo cual implica que se la acaba apropiando la administración.

Los diversos partidos tienen una idea muy peculiar respecto de poseer rentas, patrimonio; parece ser que son del pensamiento de que quienes logran una propiedad, con grandes esfuerzos,sacrificios y privaciones en la mayoría de los casos; son sospechosos de no se sabe bien qué, y merecen ser sancionados, acosados y perseguidos, en el convencimiento –según demuestran- de que realizar acciones con ánimo de lucro,de enriquecimiento, o ahorrar es un pecado que hay que perseguir con saña.

Los partidarios de estas ideas son los que luego se quejan de que haya quienes busquen la manera de defraudar o acaben trasladando su domicilio fiscal a otros lugares, a los que denominan “paraísos fiscales”, claro que quienes nombran a otros lugares de ese modo, olvidan que la gente huye de lugares como Extremadura (si es que se lo puede permitir) es por la sencilla razón de que Extremadura en ese aspecto es un “infierno fiscal”.

Es lamentable que los españoles que se han visto obligados a renunciar a su legítima herencia hayan aumentado de forma exponencial en los últimos años, y que tal circunstancia no tenga visos de parar.

Sería muy extenso hablar de los diversos impuestos que forman parte de la voracidad recaudatoria de la administración y cuya única intención es poder seguir manteniendo la enorme burocracia de funcionarios y empleados públicos, en muchos caos innecesarios,las diversas empresas “públicas”, fundaciones, organismos autónomos, aparte de poder seguir regando de forma generosa y espléndida a las diversas asociaciones supuestamente sin ánimo de lucro, a los sindicatos, a los partidos políticos, ala legión de “asesores” y “expertos” que, también supuestamente, trabajan para los diversos gobiernos regionales, el gobierno central, los diversos parlamentos regionales, el Congreso de los Diputados y el Senado, y un larguísimo etc. de quienes componen la red clientelar de paniaguados al servicio de los oligarcas y caciques patrios.

Evidentemente, un porcentaje muy alto de todos los impuestos con los que nos atracan las administraciones locales, provinciales, regionales y nacionales son eliminables,siempre y cuando también se reduzcan los gastos innecesarios a los que se destina el dinero recaudado.


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